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Celebrar fin de añoMuchas veces no entendemos por que llegamos tan cansados a fin de año. A veces tendrá que ver con la multiplicidad de actividades que hemos desarrollado, pero muchas otras se relaciona con la diferencia que existe entre la realidad y nuestras expectativas, es decir, lo que esperábamos que sucediera y no pasó (ver artículo sobre los Balances Generativos).

También suele ocurrirnos que olvidamos la cantidad de “contingencias” superadas durante el
año; y en estas fechas en particular, las que surgirán a raíz de celebrar las fiestas.

Por eso hoy les propongo repasar algunos tips (sin ánimo de dogmatizar al respecto) a fin de
que lleguemos a las fiestas en un estado de mayor celebración; con menos cansancio y estrés.

1) No busques la perfección: muchas veces boicoteamos el festejo de fin de año, porque
tenemos en nuestra mente una idea de “como debería ser” ese festejo; pero la
realidad a veces supera nuestra imaginación y debemos acompasar lo que sucede, sin
mayores pretensiones.

2) Toma con calma todos los contratiempos: por definición un contratiempo es algo que
no pudimos o no supimos prever y nos genera demoras y mal humor. El desafío que te
propongo es éste: que el obstáculo sea solo eso: una ocasión para mantener el buen
ánimo, a pesar de todo.

3) Rodéate de verdaderos afectos: es importante, para que todo pase a un segundo
plano, que en las reuniones de fin de año estemos con personas queridas, con quienes
podemos levantar nuestras copas y celebrar los logros que hemos conquistado en el
año; por eso, antes de armar la gran fiesta, te recomiendo que hagas la lista de
invitados y revises una y otra vez quien merece estar.-

4) Organizate de tal modo que tengas un tiempo “especial” para cumplir el ritual del
arreglo personal: es importante que la casa luzca bien, que todo esté en su lugar, que
la comida esté deliciosa, pero más importante es haber podido reservar un espacio de
tiempo único para prepararte y estar a la altura de la celebración: no por los demás,
sino por vos.

5) Permitite disfrutar sin perder de vista que el objetivo de estas fechas es celebrar,
agradecer y compartir con familia y amigos. La comida y arreglo de la casa es
importante pero no lo es todo.

6) No regales objetos: regalá experiencias, tiempo de calidad, compañía. El tiempo, en
esta época, es uno de los recursos más escasos que tenemos, y por eso obsequiar al
otro parte de él, es un gran regalo.

Por último considero que debemos dejar de querer celebraciones de película, primero
porque no nieva en nuestras Navidades, y segundo porque lo mejor será compartir la
genuina alegría de estar juntos y celebrar que fin de año por fin…llegó!

¡Muchas Felicidades!

Artículo publicado por Ramirez Carbajo Consulting & Coaching en la Revista Ayres de San Luis. Edición Diciembre 2017.

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Se acerca el fin de año ¿época de balances? Recomendaciones frente a la propensión a hacer balancesA esta altura del año nos parece como si el tiempo se acelerara.

Cuesta mirar el calendario y aceptar que ya ha pasado más de la mitad del año…pero ¿por qué nos pesa tanto darnos cuenta de eso?

En muchos casos tiene que ver con que no hemos logrado la plena realización de los objetivos que nos planteáramos al inicio del año, en otros casos porque nos damos cuenta que repetidas veces han quedado pendientes los mismo objetivos, un año tras otro.

Sea como fuere, es un dato objetivo de la realidad que estamos en el mes de noviembre, y que por lo general, las personas solemos en esta fecha “estar propensas” a hacer balances.

Uso con toda intencionalidad la palabra “propensión” porque entiendo que es una actitud, que en general, tenemos en esta época del año y que debemos aprender a regular, si no queremos quedar estancados en balances parciales.

Desde el Coaching sostenemos que los balances son buenos solo cuando van acompañados de aprendizajes concretos; es decir, cuando nos permiten aprender y preguntarnos: ¿qué salió bien? ¿qué salió  mal?¿qué se puede mejorar hacia el futuro?  ¿cómo haremos para mejorar en concreto?. Estas son algunas de las posibles preguntas poderosas (generativas) que en los procesos de Coaching solemos plantear los coaches para ayudar al cliente a  para extraer esos aprendizajes.

Dicho de otro modo: de nada sirve un balance, independientemente de que su resultado sea positivo o negativo, si nos perdemos la oportunidad de aprender de lo que nos ha sucedido en ese año, o en ese proceso, respecto del cual hacemos el balance.

Las personas, a diferencia de otros seres vivos, podemos desarrollar lo que se conoce como “meta-cognición” es decir, ejercer esa capacidad de aprender de nuestros modos de aprender y de pensar, para mejorarlos, revisarlos, confirmarlos y modificarlos, si así lo decidiéramos.

Es decir, podemos hacer un análisis reflexivo sobre las acciones que nos han resultado y aquellas que no resultaron tanto para el logro de nuestras metas.

Pero más allá de todo esto, la realidad es que noviembre nos predispone a hacer balances que no siempre nos dan bien.

¿Cuál sería mi recomendación, entonces, frente a esta propensión a hacer balances?

¿No hacer balances sería mejor?

No se trata de no hacer balances, sino de procurar hacerlos en momentos y en espacios de nuestra rutina que nos permitan la reflexión, para poder incluir dentro de los mismos todas las circunstancias y variables que influyeron en la toma de decisiones y por ende en los resultados que hemos conseguido en el marco de ese objetivo o meta planteado.

En realidad, la importancia de hacer un balance es la de permitirnos replicar lo que funcionó y revisar o dejar de lado aquellas acciones y conductas que no nos permitieron acercarnos al objetivo.

Pongamos un ejemplo concreto: supongamos que nuestra meta era aprender a hablar Francés en este año 2017. Si a esta altura del año no me he inscrito en ninguna academia o instituto, lógicamente no habré logrado acercarme al objetivo.

Ahora bien, puedo limitarme a anotar: “No conseguí mi meta de aprender a hablar Francés” en un balance no generativo; o bien puedo aprender que fue lo  que me obstruyó la posibilidad de conseguirlo.

Es decir, resulta de mayor valor preguntarme : ¿Qué podría hacer ahora para que no se repita el año próximo esta situación?, ¿Quienes me pueden ayudar a encauzar mi objetivo?, ¿Qué puedo empezar a hacer ahora mismo, para acercarme a la meta (ejemplo: averiguar costos, horarios y requisitos para inscribirme en cursos de verano y del año próximo).

Las decisiones que tomemos, a partir de éste tipo de balances generativos, es decir, de estos balances de los cuales aprendemos, serán más inteligentes, y sobre todo nos permitirán estar más en paz con nosotros mismos.

Porque lo importante, y créeme que es así,  no es solo el resultado, sino “el aprendizaje” que hayamos conquistado en el proceso hacia ese resultado.

Artículo publicado en la Revista Ayres de San Luis. Edición Noviembre 2017.

 

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Saber si vas por el buen camino¿No te has preguntado, en medio de un importante emprendimiento o proyecto personal, si estas yendo por el buen camino?

Ahora bien: ¿existen modos de saberlo con total precisión y exactitud?

Desde luego que no, pero lo que si existen son claves que pueden servirte de GUÍA a la hora de evaluar tus avances y tomar la decisión de cambiar de rumbo o confirmar tu camino.

Quiero compartir contigo lo que considero un aporte valioso, señalándote CINCO CLAVES que pueden ayudarte para saber si estas yendo por el camino correcto.

Estas CLAVES son:

  1. Te levantas todos los días ilusionado por querer aprender/conocer/explorar más en aquello que se relaciona con tu emprendimiento o proyecto.
  2. Te descubres en los momentos de ocio pensando ideas para tu emprendimiento o elaborando alternativas vinculadas a tu proyecto.
  3. Comentas con tus amigos y otros círculos donde te mueves tus ideas respecto a tu proyecto y escuchas sus opiniones.
  4. Consultas a personas que ya han logrado lo que quieres lograr, para inspirarte en sus experiencias y abrevar en sus consejos de valor
  5. Te entrenas con profesionales en el rubro que hayas elegido explorar, para ser cada día mejor en lo tuyo.

Como verás, no son tan extrañas estas cinco claves, sobre todo se trata de que entiendas que siempre te queda algo nuevo por aprender, algún método o técnica que pueda sumar, y acercarte más eficientemente a tu objetivo.

¿Estás dispuesto/a a ser el mejor en lo tuyo?

No hay tiempo que perder, contáctanos y te ayudaremos a darle orientación, sentido y dirección a tu proyecto.

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ProcrastinaciónCada vez me convenzo más que la clave del éxito no solo radica en tener grandes ideas, o importantes revelaciones, sino en ser consecuentes con aquello que decimos hacer.

Dicho en otras palabras: lo importante no es sólo tener la inteligencia para diseñar proyectos u objetivos sino también la voluntad, es decir, esa facultad que hará que seamos perseverantes a la hora de conseguir nuestras metas.

Por oposición, un hábito que no colabora con nuestro éxito y nuestro desarrollo es la procrastinación. 

¿Qué es? Consiste en esa conducta reiterada por el cual una persona “sistemáticamente” posterga decisiones o acciones importantes. En otras palabras, consiste en dilatar el momento de decidir y actuar, alegando que siempre habrá circunstancias mejores en el futuro para resolverlo.

Ahora bien, ¿quieres saber cuáles son los 5 signos de que estamos procrastinando? Ellos son:

  1. Nos quedamos instalados en la duda: analizamos tanto una misma cuestión que no podemos salir disparados a la acción, en ningún sentido.
  2. Consultamos la opinión de más personas que las estrictamente necesarias, a la hora de tomar una decisión.
  3. Traemos a nuestra memoria el recuerdo de la última decisión que no resultó bien, o que nos trajo consecuencias indeseadas, para mantenernos en esa situación de postergación.-
  4. Encontramos justificaciones muy variadas para explicar nuestra conducta dilatoria-
  5. Nos empezamos a juntar con personas que tienen el mismo hábito: de este modo no nos hacen sentir mal, sino por el contrario, confirman nuestra conducta.

De manera tal que no estoy diciendo que sea malo dudar, o pedir consejos a las personas en cuyo criterio confiamos, al contrario, esto es recomendable siempre. Sino que hablamos de situaciones que se empiezan a repetir en nuestras rutinas, dilatando la toma de decisiones y obstruyendo nuestras actividades, en el mediano y corto plazo.

Para que no incurramos en el HÁBITO DE LOS VENCIDOS, te invito a pensar en las siguientes preguntas poderosas:

¿Consideras que has incurrido en este hábito de postergación últimamente? ¿a qué lo atribuyes?

¡Nos vemos en el próximo artículo!

Dra. Julieta Ramirez Carbajo

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Atención vs tecnología en los más pequeñosEl fenómeno de la tecnología, y todo lo que viene con ella se ha instalado entre nosotros. Resulta inútil resistirnos, pero, en mi humilde opinión, nunca resultará inútil “regularnos” o medirnos frente a sus innumerables y coloridos estímulos.

Y así como a los adultos nos resulta altamente desafiante ponernos límites en el uso cotidiano de los dispositivos móviles, a los mas pequeños se les hace complejo, cuando no imposible, limitar sus zambullidas en las múltiples pantallas, sin caer siquiera en cuenta que muchas veces “se están perdiendo” contemplar la realidad de primera mano.

En este espacio les propongo el enorme desafío de pensar y ser críticos en este tema, que es a la vez tan cotidiano como movilizante: ¿Es que realmente podemos dimensionar las consecuencias que tendrán en los niños, en nuestros niños, el uso indiscriminado de las nuevas tecnologías?

Pero animándome a ir un paso más allá sostengo que lo preocupante no es la tecnología en si misma, sino el hecho de que se puso de moda “la falta de límites por parte de los padres”, que en principio deberían ser los “cuidadores” y llegado el caso “los filtros” de la calidad y cantidad de estímulos que llegaran a los chicos.

¿Que es difícil? Seguramente.

¿Que es imposible? Ahí no adhiero.

La falta de límites es la consecuencia necesaria y lamentable del miedo a los hijos, del temor a no ser queridos que tienen los padres y restar en el ranking del cariño al marcar “el límite” tan justo y necesario para el chico como respirar.

Y siguiendo con esta línea de pensamiento, recuerdo que en la época de mi abuela también había “peligros” contra la atención de grandes y chicos. Muchos me dirán que no en la magnitud que hay ahora, o con la multiplicidad de estímulos a la cual todos, incluidos los chicos, estamos sometidos. Les daré la razón, pero solo en parte.

En la época de mi abuela, decirle a un niño que “NO” era parte de la educación necesaria, indispensable para garantizar que esa criatura avanzara en su crecimiento de modo natural, sin creerse un superhéroe que quisiera saltar sin red desde grandes alturas, pensando que nada le pasaría.

Decir que “No” a los niños es muchas veces un gesto de inconmensurable amor. ¿Qué es sino alimentarles una ilusión de “tener superpoderes” a nuestros chicos, este permitirles el acceso ilimitado a juegos, páginas y aplicaciones?

Es difícil filtrar lo que ven, y donde se meten. Si, es verdad, resulta complejo pero no imposible. Lo que requiere es ATENCIÓN y CUIDADO de nuestra parte.

Pero ¿qué nos pasa a los adultos, cuando preferimos dejar al niño o niña al cuidado de la “niñera cibernética”? (lo más parecido al personaje de dibujos animados de “Robotina” que en los Supersónicos nos resultaba tan simpática) ¿Será que nosotros también estamos hipotecando los momentos personales, de compartir espacios de juego y  actividades con nuestros niños, dejándolos en manos de máquinas impersonales que les resultan más atractivas y peligrosamente más empáticas que nuestras respuestas automatizadas?

Reitero lo que dije en un comienzo: no es posible resistirse al uso de la tecnología, pero al igual que con los trenes en su momento, la imprenta, y las maquinas en general, considero que está en el uso que nosotros les demos el verdadero calificativo que merecerá la tecnología en el desarrollo de nuestra vida.

Soy de la idea, quizás un tanto anticuada, que decir que “no” a los chicos es una maravillosa manera de quererlos, y de enseñarles que en la vida no todo es “on /off” sino todo lo contrario.

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Qué es el MindfulnessActualmente se ha puesto de moda hablar de Mindfulness, pero como sucede con todo lo que marca tendencia, se logra en muchas ocasiones vaciarlo de contenido.

¿Qué es Mindfulness?

En una primera aproximación al concepto podemos decir que es la concentración de la atención y la conciencia, basada en el concepto de conciencia plena, propio de la meditación budista. Se ha popularizado en Occidente por parte de Jon Kabat-Zinn.

Consiste en una serie de prácticas y ejercicios que procuran mejorar nuestros niveles de atención; entrenarnos en el “aquí y ahora”. La traducción literal, del inglés es: atención plena.

Hay autores que afirman que Mindfulness no es nada sin una filosofía de vida atrás. Es decir, ellos consideran que debe haber una coherencia entre lo que se practica como un ejercicio concreto para mejorar la atención y el estilo de vida que uno decide llevar. Habrá autores que por el contrario se centran solo en dichas practicas como herramientas para lograr mejores y mayores niveles de concentración desde lo cognitivo.

Lo cierto es que los entrenamientos en Mindfulness si bien son algo “nuevo” en Occidente responden a prácticas milenarias de Oriente, a las que nuestra cultura occidental, a fuerza de altísimas tasas de estrés y enfermedades relacionadas con él, ha comenzado a despertar.

Estar en el aquí y ahora, algo tan sencillo de decir pero tan difícil de lograr.

¿Y porque resulta extremadamente difícil estar donde estamos y pensar exclusivamente, con calidad de atención, en lo que tenemos entre manos? En principio porque no sabemos administrar bien los estímulos, múltiples y agobiantes, que recibimos a diario. Otra seria la historia de nuestra “atención” si no estuviéramos siendo sistemáticamente distraídos , en su mayoría desde distractores tecnológicos.

Ya lo dice Sergio Sinay en uno de sus libros que más me gustan y  recomiendo leer: “Conectados al vacío” :”(…)Una cosa es estar conectados y otra cosa bien distinta es estar comunicados…”

Y es que tiene que ver con los niveles de atención que demandan estas tecnologías, que implican estar “como absorbidos” por sus pantallas, llegando al extremo de que sea mas importante “conectarse” con el que esta “en línea”–presente solo virtualmente– que entablar una conversación reflexiva con quien tengo al lado, o se encuentra atrás mío en la fila del banco.

Nuestras habilidades sociales verdaderamente se encuentran en jaque a partir de esta “mala calidad de nuestra atención”. Contestamos en automático, sin saber lo que se nos ha preguntado, generando enormes problemas a partir de una comunicación deficitaria.

Robin Sharma, un coach norteamericano al que admiro, ya lo dice en sus entrenamientos: “Las crisis de hoy son crisis de interrupciones, quienes mejor manejen las interrupciones serán los que lleguen más lejos y logren mayores niveles de felicidad”

Para poder administrar bien las interrupciones resulta clave detectarlas, y allí es donde los ejercicios de Mindfulness adquieren verdadero relieve. Sera cuestión de empezar “a estar donde estamos” y a vivir atentamente en el presente, para no terminar nuestro recorrido lamentando lo distraídos que estuvimos mientras lo transitábamos.

Artículo publicado en la Revista Ayres de San Luis. Edición Junio 2017.

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Este es el título de un libro que leí hace unos años, de Fernando Savater  y que releo de vez en cuando, sobre todo en esos momentos en los que debo tomar decisiones complejas.

El valor de elegir, de poder y saber elegir consiste en un verdadero desafío.

“El ser humano elige su destino, y su destino es elegir”, dice una frase muy valiosa.

Y es verdad.

Somos seres libres, que a cada paso debemos hacer uso de esa libertad, tomando decisiones que implican consecuencias….todo el tiempo.

Uno puede decidir no elegir, pero esa claramente también es una decisión que producirá sus consecuencias.

Una vez que elegimos, lo que no podemos hacer es corrernos de las consecuencias de nuestros actos (ya sea que se trate de acciones u omisiones)

Por eso es muy importante elevar el nivel de auto-conomiento para saber en qué situaciones nos cuesta más decidir, y por qué.

A la vez, entrenar en Inteligencia emocional implicara definir que cosas, situaciones o personas me suelen ayudar a tomar las mejores decisiones; y cuales me complican.

Porque así como es una verdad indiscutible que debemos elegir, queramos o no, también lo es que somos seres gregarios, que muchas veces necesitamos del consejo amigo, de la palabra confidente, para ayudarnos a tomar esas decisiones; que luego deberemos sostener en el tiempo.

Suele ser difícil elegir…pero es muy liberador hacerlo entre opciones clarificadas, precisas.

La confusión que suele cegarnos viene en la gran mayoría de los casos, de no tener en claro las variables, las verdaderas alternativas entre las cuales tenemos que elegir.

En ocasiones creemos tener muchas opciones, pero puede suceder que en la realidad solo tengamos dos, con suerte.

En otras ocasiones vemos tantos caminos como posibles que solemos atascarnos a la hora de elegir.

Pero elegir es parte de nuestro desarrollo como personas, como seres pensantes que sienten…

Y es por eso que entrenamos en habilidades personales, para ayudar a elegir con niveles de conciencia más claros y asertivos, lo cual se logra no de la noche a la mañana, sino con un entrenamiento mantenido en autoconocimiento, y adquiriendo cada vez más herramientas que nos permitan desentrañar las opciones, y definir los caminos que queremos recorrer y aquellos que no.

La libertad consiste en elegir entre diferentes opciones…

¿Cuán libre eres a la hora de tomar decisiones?

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Somos la suma de nuestros hábitos¿Sabías que somos el resultado de la suma de nuestros  hábitos?

Cada día desarrollamos y transitamos una innumerable cantidad de hábitos, que muchas veces ayudan a nuestra efectividad, y otras, solo logran encadenarnos.

El escritor Stephen Covey, autor del libro “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva” (Lee el libro completo en el siguiente link: Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva), considera que nuestro carácter se va consolidando en parte por nuestros hábitos y reafirma lo poderosos que son en nuestras vidas.

Como compartimos esta postura y sabemos lo importante que pueden ser los hábitos en tu vida cotidiana, queremos comentarte brevemente dos hábitos que puedes tener en cuenta a la hora de ser más eficiente y mas feliz:

  1. Comienza con un fin en mente: Esto significa que cada una de nuestras conductas debe tener un sentido, una razón de ser, una dirección sin la cual se torna endeble y cambiante. Por eso, cualquiera sea la actividad que vayas a desarrollar o el proyecto que afrontes debes hacerlo con una visión previa de lo que quieras lograr; de este modo todas tus acciones estarán dirigidas a lo que verdaderamente es significativo en el marco de esa acción o de ese proyecto, y por ende significativo y valioso para ti.
  1. Coloca primero lo primero: este hábito nos permiten JERARQUIZAR, y esto se traduce en dedicar tiempo a las actividades que en verdad le dan sentido a nuestras vidas, reduciendo lo urgente para dar paso a lo importante.

Está comprobado que el desarrollo de buenos hábitos permite una vida más saludable y llena de sentido, por ende: una vida más feliz. ¿Cómo te sientes respecto a la SUMA DE TUS HÁBITOS?

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Inteligencia EmocionalLa inteligencia emocional se basa en gestionar eficientemente las emociones propias del mejor modo posible, no colocándolas debajo de la alfombra ni neutralizándolas sino logrando canalizarlas para ser más eficientes y sobre todo más felices. Por eso no hablamos del “control de las emociones” sino de la gestión eficiente de las mismas.

Hoy en día es muy valioso tanto en nuestra vida laboral como en nuestra vida personal, aprender a encauzar las emociones de la mejor manera posible, ser emocionalmente inteligentes, y así evitarnos malos ratos innecesarios.

Aquí te damos algunos tips esenciales para desarrollar tu inteligencia emocional.

  1. Dedica tiempo y esfuerzo para hacer cambios

Podemos cambiar hasta cierto punto, para poder desarrollar nuestra inteligencia emocional debemos hacer cambios profundos y estos solo se logran a través del tiempo y dedicación.

  1. Analiza y Detecta la emoción que hay detrás de tus

Las experiencias negativas que sufrimos durante nuestra vida nos condicionan para tener determinadas emociones asumiendo muchas veces actitudes defensivas, es por esto  que debemos ser capaces de conectar con ellas y entender cómo influyen en  nosotros para poder administrarlas mejor.

  1. Amplía tu vocabulario para hablar de tus emociones

Cuando intentes reconocer tus emociones, no te quedes con las mismas de siempre: ira, rencor, alegría, entusiasmo. Incursiona en nuevos modos de nombrar lo que sientes: los nombres que les coloques a tus emociones te ayudarán a individualizarlas y comunicarte mejor.

  1. Elije lo que piensas para ser libre en tus acciones.

No puedes evitar la emoción pero si puedes modificar tus pensamientos al respecto. Cuando sientas una emoción prestá atención y decidí que pensamiento queres tener y como deseas comportarte.

  1. En algunos casos buscar ayuda profesional puede ser una herramienta:

No siempre podemos solos, en ocasiones es mejor contar con orientación profesional para favorecer nuestro desarrollo personal. En este sentido la ayuda de un coach motivacional o de un entrenador específico de habilidades es clave para avanzar.

¿Te gustaría aprender a desarrollar tu inteligencia emocional? ¡Nosotras podemos ayudarte!

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