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¿Que es mejor: ser empleada o empresaria?

Por Ana Zabaleta-Coach de la Empresaria

¿Te gustaría emprender, pero tienes dudas de si será mejor un empleo por cuenta ajena?

 

Aunque sea una promesa rota, no voy a decirte si es mejor ser emprendedora o empresaria, ya que esa es una decisión muy personal. Sólo voy a darte una visión que va a ayudarte a tomar tu propia decisión, y que sea la que sea, sea la acertada para ti.

Es una pena, que en esta sociedad, a pesar de la importancia que se le da a una buena educación y formación académica, luego se infravalore todo lo que sea inversión y negocios, así como una buena formación sobre este tema.

Nos educan para ser empleados, esclavos de otras personas, y al final víctimas de las circunstancias, de la crisis, de los políticos, de los bancos, de nuestros jefes.

Y ojo, con esto no quiero decir que ser empleado sea una mala opción, es otra forma de generar ingresos. El problema está, en que nos han educado para que sea la única fuente de ingresos, y centremos todos nuestros esfuerzos e hipotequemos nuestras vidas en esa única fuente.

Sucede además, que alienados por el miedo a perder esa falsa seguridad, nosotros mismos nos ponemos en manos de nuestros verdugos, haciéndonos incapaces de tomar decisiones, aprendiendo sólo a acatar y obedecer, y anulando nuestras grandes dotes creativas que todos poseemos.

Al no poner nuestra cabeza a pensar, no nos damos cuenta de que una mentalidad empresarial, puede sernos muy útil, incluso como empleados, ya que si tratamos a nuestros jefes como si fueran clientes, ayudándoles a ganar más dinero, estos no prescindirán jamás de nosotros, haciéndonos con el control de la situación.

Incluso podremos pedirle ese tan ansiado aumento de sueldo, siempre que ese aumento se compense con las ganancias producidas por nuestro trabajo.

Que todos nuestros ingresos dependan de una única fuente, es poner todas las manzanas en la misma cesta, si esta se rompe, se cae toda nuestra vida con ella.

¿Por qué no desarrollamos la inteligencia financiera?

Se puede ser empleado y tener una mentalidad empresarial, haciendo ganar más dinero a la empresa en la que trabajamos, formándonos, buscando alternativas y nuevas fuentes de ingresos.

No nos importa gastarnos dinerales en cosas superfluas, que la mayoría de las veces no son por necesidad. Sin embargo, cuando nos hablan de invertir reaccionamos como si nos pidieran que tiráramos nuestro dinero a la basura, cuando ya lo estamos haciendo al  gastarlo en cosas innecesarias.

Ahora con la actual crisis, se nos recomienda el ahorro, pero si ahorramos, mantenemos el dinero paralizado, y eso sólo empeoraría la situación.

Yo apuesto por el gasto inteligente, o sea con mentalidad de inversión. Gastar en cosas que hagan que produzcamos más dinero, cada uno en la medida de sus posibilidades, que irán aumentando si se utiliza el gasto inteligente.

Según Kiyosaki cuando queramos comprar algo que no nos podamos permitir, en vez de privarnos de ello, o pedir un crédito, debemos poner nuestra cabeza a pensar en cómo crear otra fuente de ingresos que financie ese gasto.

Es un ejercicio muy bueno que nos ayudará a desarrollar nuestra creatividad, para generar más ingresos.

Invirtamos en formación que nos capacite para aprender a manejar dinero, para generar nuevas fuentes de ingresos, sobre todo pasivos.

Hasta ahora sólo centramos la formación, en adquirir nuevos títulos que nos proporcionen otro único empleo, apostemos más por la capacitación real que nos permita conseguir aquello que queremos, obtengamos título o no.

En conclusión, ser empleada, ser empresaria, esa es tu decisión. Lo que es importante es que te hagas responsable d
e tu situación económica, y que sea la que sea, no dependas de una única fuente de ingresos.

Ana Zabaleta

www.coachdelaempresaria.com

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Life Coaching: El Arte de Motivar Para La Vida.Realmente MOTIVAR es todo un Arte.

Y en mi caso, que hago de ello mi ejercicio profesional cotidiano, puedo afirmarlo sin temor a exagerar.

La Motivación es un mecanismo interno que todos tenemos dentro, y que por diversas razones puede “desconectarse” o decrecer en determinados momentos de nuestra vida. Para eso el Life Coaching es muy valioso: para “recalcular” (como hace el GPS) y poder reconectar con nuestra Motivación.

El Coaching; esta disciplina tan nueva como apasionante, nos enseña que todos podemos aprender a “auto-motivarnos” y que en esto reside parte del secreto del éxito, tanto en el ámbito laboral como personal.

Considero que realmente quien entiende esto y aprende cómo motivarse a sí mismo se convierte en dueño de su destino, y a partir de allí, ya no será presa fácil de proyectos infructuosos o tendencias del momento, que sólo procuran distraernos de nuestros objetivos más valiosos.

Hace tiempo leí un libro de Daniel Goleman (experto en Inteligencia Emocional) que se llama: “Focus: el motor oculto de la excelencia”. Verdaderamente la motivación tiene mucho que ver con nuestra capacidad de mantener el “focus”, de mantenernos “enfocados” y por ende ser eficientes en lo que nos proponemos conquistar (ya sea que nos propongamos bajar de peso, lograr un título académico, mejorar la eficiencia en nuestro trabajo o desarrollar habilidades para comunicarnos mejor con nuestros hijos).

Cuando me preguntan qué es el “Life Coaching” respondo que se trata de una rama del Coaching que se dedica a motivar a las personas para la vida y a entrenarlas de modo que desarrollen su mejor versión.

Puede parecer algo abstracto, pero no lo es. ¡Es un trabajo apasionante!

En los diez años de experiencia que tengo como Coach he entrenado a muchísimas personas para lograr alcanzar sus objetivos, y francamente ¡lo hemos logrado!

Porque la Motivación es el conjunto de motivos que tenemos para la acción; es por eso que el Life Coaching da las herramientas para aclarar cuáles son esos motivos y, llegado el caso, identificar cuáles son los obstáculos que nos impiden alcanzar, en lo personal, lo que nos proponemos.

Todos sabemos que podemos contratar  a un Personal Trainer para que nos ayude a ejercitarnos pero nunca podremos contratar a alguien para que haga por nosotros los abdominales.

En las sesiones personalizadas de Coaching lo que logramos es poner en palabras nuestros mayores sueños y aspiraciones, para luego, con una alta dosis de realismo, comenzar a planificar los diferentes caminos que nos pueden llevar a conquistar esas metas.

No es magia, pero se le parece.

Francamente he visto llegar a nuestras oficinas a personas muy desmotivadas e irse (luego de un arduo proceso de entrenamiento de Life Coaching) conectadas con sus sueños, sus proyectos y sus deseos; y lo que es mejor: decididas a ponerle acción a esos sueños y convertirlos en maravillosas realidades dignas de ser vividas.

Quiero concluir regalándote una poderosa pregunta (ya que en el Coaching trabajamos mucho con preguntas poderosas); si te atreves a responderla será de gran ayuda en tu crecimiento personal: ¿Cómo están tus niveles de motivación?  Te motivo a que la respondas…¡y nos vemos en el próximo artículo!

Dra. Julieta Ramirez Carbajo- Coach Motivacional-Abogada

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Celebrar fin de añoMuchas veces no entendemos por que llegamos tan cansados a fin de año. A veces tendrá que ver con la multiplicidad de actividades que hemos desarrollado, pero muchas otras se relaciona con la diferencia que existe entre la realidad y nuestras expectativas, es decir, lo que esperábamos que sucediera y no pasó (ver artículo sobre los Balances Generativos).

También suele ocurrirnos que olvidamos la cantidad de “contingencias” superadas durante el
año; y en estas fechas en particular, las que surgirán a raíz de celebrar las fiestas.

Por eso hoy les propongo repasar algunos tips (sin ánimo de dogmatizar al respecto) a fin de
que lleguemos a las fiestas en un estado de mayor celebración; con menos cansancio y estrés.

1) No busques la perfección: muchas veces boicoteamos el festejo de fin de año, porque
tenemos en nuestra mente una idea de “como debería ser” ese festejo; pero la
realidad a veces supera nuestra imaginación y debemos acompasar lo que sucede, sin
mayores pretensiones.

2) Toma con calma todos los contratiempos: por definición un contratiempo es algo que
no pudimos o no supimos prever y nos genera demoras y mal humor. El desafío que te
propongo es éste: que el obstáculo sea solo eso: una ocasión para mantener el buen
ánimo, a pesar de todo.

3) Rodéate de verdaderos afectos: es importante, para que todo pase a un segundo
plano, que en las reuniones de fin de año estemos con personas queridas, con quienes
podemos levantar nuestras copas y celebrar los logros que hemos conquistado en el
año; por eso, antes de armar la gran fiesta, te recomiendo que hagas la lista de
invitados y revises una y otra vez quien merece estar.-

4) Organizate de tal modo que tengas un tiempo “especial” para cumplir el ritual del
arreglo personal: es importante que la casa luzca bien, que todo esté en su lugar, que
la comida esté deliciosa, pero más importante es haber podido reservar un espacio de
tiempo único para prepararte y estar a la altura de la celebración: no por los demás,
sino por vos.

5) Permitite disfrutar sin perder de vista que el objetivo de estas fechas es celebrar,
agradecer y compartir con familia y amigos. La comida y arreglo de la casa es
importante pero no lo es todo.

6) No regales objetos: regalá experiencias, tiempo de calidad, compañía. El tiempo, en
esta época, es uno de los recursos más escasos que tenemos, y por eso obsequiar al
otro parte de él, es un gran regalo.

Por último considero que debemos dejar de querer celebraciones de película, primero
porque no nieva en nuestras Navidades, y segundo porque lo mejor será compartir la
genuina alegría de estar juntos y celebrar que fin de año por fin…llegó!

¡Muchas Felicidades!

Artículo publicado por Ramirez Carbajo Consulting & Coaching en la Revista Ayres de San Luis. Edición Diciembre 2017.

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Se acerca el fin de año ¿época de balances? Recomendaciones frente a la propensión a hacer balancesA esta altura del año nos parece como si el tiempo se acelerara.

Cuesta mirar el calendario y aceptar que ya ha pasado más de la mitad del año…pero ¿por qué nos pesa tanto darnos cuenta de eso?

En muchos casos tiene que ver con que no hemos logrado la plena realización de los objetivos que nos planteáramos al inicio del año, en otros casos porque nos damos cuenta que repetidas veces han quedado pendientes los mismo objetivos, un año tras otro.

Sea como fuere, es un dato objetivo de la realidad que estamos en el mes de noviembre, y que por lo general, las personas solemos en esta fecha “estar propensas” a hacer balances.

Uso con toda intencionalidad la palabra “propensión” porque entiendo que es una actitud, que en general, tenemos en esta época del año y que debemos aprender a regular, si no queremos quedar estancados en balances parciales.

Desde el Coaching sostenemos que los balances son buenos solo cuando van acompañados de aprendizajes concretos; es decir, cuando nos permiten aprender y preguntarnos: ¿qué salió bien? ¿qué salió  mal?¿qué se puede mejorar hacia el futuro?  ¿cómo haremos para mejorar en concreto?. Estas son algunas de las posibles preguntas poderosas (generativas) que en los procesos de Coaching solemos plantear los coaches para ayudar al cliente a  para extraer esos aprendizajes.

Dicho de otro modo: de nada sirve un balance, independientemente de que su resultado sea positivo o negativo, si nos perdemos la oportunidad de aprender de lo que nos ha sucedido en ese año, o en ese proceso, respecto del cual hacemos el balance.

Las personas, a diferencia de otros seres vivos, podemos desarrollar lo que se conoce como “meta-cognición” es decir, ejercer esa capacidad de aprender de nuestros modos de aprender y de pensar, para mejorarlos, revisarlos, confirmarlos y modificarlos, si así lo decidiéramos.

Es decir, podemos hacer un análisis reflexivo sobre las acciones que nos han resultado y aquellas que no resultaron tanto para el logro de nuestras metas.

Pero más allá de todo esto, la realidad es que noviembre nos predispone a hacer balances que no siempre nos dan bien.

¿Cuál sería mi recomendación, entonces, frente a esta propensión a hacer balances?

¿No hacer balances sería mejor?

No se trata de no hacer balances, sino de procurar hacerlos en momentos y en espacios de nuestra rutina que nos permitan la reflexión, para poder incluir dentro de los mismos todas las circunstancias y variables que influyeron en la toma de decisiones y por ende en los resultados que hemos conseguido en el marco de ese objetivo o meta planteado.

En realidad, la importancia de hacer un balance es la de permitirnos replicar lo que funcionó y revisar o dejar de lado aquellas acciones y conductas que no nos permitieron acercarnos al objetivo.

Pongamos un ejemplo concreto: supongamos que nuestra meta era aprender a hablar Francés en este año 2017. Si a esta altura del año no me he inscrito en ninguna academia o instituto, lógicamente no habré logrado acercarme al objetivo.

Ahora bien, puedo limitarme a anotar: “No conseguí mi meta de aprender a hablar Francés” en un balance no generativo; o bien puedo aprender que fue lo  que me obstruyó la posibilidad de conseguirlo.

Es decir, resulta de mayor valor preguntarme : ¿Qué podría hacer ahora para que no se repita el año próximo esta situación?, ¿Quienes me pueden ayudar a encauzar mi objetivo?, ¿Qué puedo empezar a hacer ahora mismo, para acercarme a la meta (ejemplo: averiguar costos, horarios y requisitos para inscribirme en cursos de verano y del año próximo).

Las decisiones que tomemos, a partir de éste tipo de balances generativos, es decir, de estos balances de los cuales aprendemos, serán más inteligentes, y sobre todo nos permitirán estar más en paz con nosotros mismos.

Porque lo importante, y créeme que es así,  no es solo el resultado, sino “el aprendizaje” que hayamos conquistado en el proceso hacia ese resultado.

Artículo publicado en la Revista Ayres de San Luis. Edición Noviembre 2017.

 

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Saber si vas por el buen camino¿No te has preguntado, en medio de un importante emprendimiento o proyecto personal, si estas yendo por el buen camino?

Ahora bien: ¿existen modos de saberlo con total precisión y exactitud?

Desde luego que no, pero lo que si existen son claves que pueden servirte de GUÍA a la hora de evaluar tus avances y tomar la decisión de cambiar de rumbo o confirmar tu camino.

Quiero compartir contigo lo que considero un aporte valioso, señalándote CINCO CLAVES que pueden ayudarte para saber si estas yendo por el camino correcto.

Estas CLAVES son:

  1. Te levantas todos los días ilusionado por querer aprender/conocer/explorar más en aquello que se relaciona con tu emprendimiento o proyecto.
  2. Te descubres en los momentos de ocio pensando ideas para tu emprendimiento o elaborando alternativas vinculadas a tu proyecto.
  3. Comentas con tus amigos y otros círculos donde te mueves tus ideas respecto a tu proyecto y escuchas sus opiniones.
  4. Consultas a personas que ya han logrado lo que quieres lograr, para inspirarte en sus experiencias y abrevar en sus consejos de valor
  5. Te entrenas con profesionales en el rubro que hayas elegido explorar, para ser cada día mejor en lo tuyo.

Como verás, no son tan extrañas estas cinco claves, sobre todo se trata de que entiendas que siempre te queda algo nuevo por aprender, algún método o técnica que pueda sumar, y acercarte más eficientemente a tu objetivo.

¿Estás dispuesto/a a ser el mejor en lo tuyo?

No hay tiempo que perder, contáctanos y te ayudaremos a darle orientación, sentido y dirección a tu proyecto.

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Claves para ser disciplinadosHoy voy a comentarles sobre las CUATRO VIRTUDES o pilares claves para llegar a ser DISCIPLINADOS.

Pero antes de profundizar en el tema te pregunto: ¿Consideras que es importante ser disciplinado?

Yo, desde mi experiencia y convicción, considero que sí. Es tan importante que la defino como la única condición ineludible, es decir que si no está, torna imposible el logro de cualquier objetivo que nos propongamos en la vida, desde correr una carrera hasta adelgazar esos kilos que nos molestan o conseguir ese título que tanto anhelamos.

Ser disciplinado es la diferencia entre tener un sueño y tener un logro.

Por eso, te voy a comentar a continuación, cuáles son esas CUATRO VIRTUDES esenciales para ser disciplinado:

  1. Organización: un lugar para cada cosa, y cada cosa en su lugar. Pero no solo se trata de una virtud en relación al espacio, sino también en relación al tiempo. Por eso, quien es organizado es puntual.
  2. Limpieza: es un principio muy oriental el que indica que aquello que no sirve, o que no has usado los últimos 6 meses debe ser donado/regalado o tirado. A otra persona podría ayudarle,  simplemente debes quitarlo de los espacios que está ocupando en tu vida.
  3. Puntualidad: es el orden en relación al tiempo. Pero también se menciona a la puntualidad en relación al modo en que las personas cumplen con tu palabra. “Que tus palabras sean tu contrato” sería la frase que sintetiza esta virtud.
  4. Coherencia entre lo que dices y lo que piensas: quizás de todas las virtudes que te he mencionado ésta es la más difícil de conquistar. Muchas veces hay una pequeña disonancia entre lo que decimos y lo que hacemos o entre lo que decimos y lo que pensamos. Por eso es clave que revises tus valores, y que actúes y hables desde ellos. Los valores son los faros que contribuyen a iluminarnos frente a diversas situaciones y serán los que más nos ayuden en circunstancias difíciles.

Como ves, ser disciplinado es la consecuencia de haber entendido previamente la importancia del valor de la palabra, de la organización (tanto en relación al tiempo como  al espacio) y de la coherencia de vida respecto a los valores.

No son cosas difíciles, son HÁBITOS y como todo hábito, se entrena.

Te invito al finalizar este artículo a hacerte una pregunta poderosa:

¿Cuál de estas cuatro virtudes te resulta desafiante conquistar?

¡Nos vemos el próximo artículo!

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ProcrastinaciónCada vez me convenzo más que la clave del éxito no solo radica en tener grandes ideas, o importantes revelaciones, sino en ser consecuentes con aquello que decimos hacer.

Dicho en otras palabras: lo importante no es sólo tener la inteligencia para diseñar proyectos u objetivos sino también la voluntad, es decir, esa facultad que hará que seamos perseverantes a la hora de conseguir nuestras metas.

Por oposición, un hábito que no colabora con nuestro éxito y nuestro desarrollo es la procrastinación. 

¿Qué es? Consiste en esa conducta reiterada por el cual una persona “sistemáticamente” posterga decisiones o acciones importantes. En otras palabras, consiste en dilatar el momento de decidir y actuar, alegando que siempre habrá circunstancias mejores en el futuro para resolverlo.

Ahora bien, ¿quieres saber cuáles son los 5 signos de que estamos procrastinando? Ellos son:

  1. Nos quedamos instalados en la duda: analizamos tanto una misma cuestión que no podemos salir disparados a la acción, en ningún sentido.
  2. Consultamos la opinión de más personas que las estrictamente necesarias, a la hora de tomar una decisión.
  3. Traemos a nuestra memoria el recuerdo de la última decisión que no resultó bien, o que nos trajo consecuencias indeseadas, para mantenernos en esa situación de postergación.-
  4. Encontramos justificaciones muy variadas para explicar nuestra conducta dilatoria-
  5. Nos empezamos a juntar con personas que tienen el mismo hábito: de este modo no nos hacen sentir mal, sino por el contrario, confirman nuestra conducta.

De manera tal que no estoy diciendo que sea malo dudar, o pedir consejos a las personas en cuyo criterio confiamos, al contrario, esto es recomendable siempre. Sino que hablamos de situaciones que se empiezan a repetir en nuestras rutinas, dilatando la toma de decisiones y obstruyendo nuestras actividades, en el mediano y corto plazo.

Para que no incurramos en el HÁBITO DE LOS VENCIDOS, te invito a pensar en las siguientes preguntas poderosas:

¿Consideras que has incurrido en este hábito de postergación últimamente? ¿a qué lo atribuyes?

¡Nos vemos en el próximo artículo!

Dra. Julieta Ramirez Carbajo

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Atención vs tecnología en los más pequeñosEl fenómeno de la tecnología, y todo lo que viene con ella se ha instalado entre nosotros. Resulta inútil resistirnos, pero, en mi humilde opinión, nunca resultará inútil “regularnos” o medirnos frente a sus innumerables y coloridos estímulos.

Y así como a los adultos nos resulta altamente desafiante ponernos límites en el uso cotidiano de los dispositivos móviles, a los mas pequeños se les hace complejo, cuando no imposible, limitar sus zambullidas en las múltiples pantallas, sin caer siquiera en cuenta que muchas veces “se están perdiendo” contemplar la realidad de primera mano.

En este espacio les propongo el enorme desafío de pensar y ser críticos en este tema, que es a la vez tan cotidiano como movilizante: ¿Es que realmente podemos dimensionar las consecuencias que tendrán en los niños, en nuestros niños, el uso indiscriminado de las nuevas tecnologías?

Pero animándome a ir un paso más allá sostengo que lo preocupante no es la tecnología en si misma, sino el hecho de que se puso de moda “la falta de límites por parte de los padres”, que en principio deberían ser los “cuidadores” y llegado el caso “los filtros” de la calidad y cantidad de estímulos que llegaran a los chicos.

¿Que es difícil? Seguramente.

¿Que es imposible? Ahí no adhiero.

La falta de límites es la consecuencia necesaria y lamentable del miedo a los hijos, del temor a no ser queridos que tienen los padres y restar en el ranking del cariño al marcar “el límite” tan justo y necesario para el chico como respirar.

Y siguiendo con esta línea de pensamiento, recuerdo que en la época de mi abuela también había “peligros” contra la atención de grandes y chicos. Muchos me dirán que no en la magnitud que hay ahora, o con la multiplicidad de estímulos a la cual todos, incluidos los chicos, estamos sometidos. Les daré la razón, pero solo en parte.

En la época de mi abuela, decirle a un niño que “NO” era parte de la educación necesaria, indispensable para garantizar que esa criatura avanzara en su crecimiento de modo natural, sin creerse un superhéroe que quisiera saltar sin red desde grandes alturas, pensando que nada le pasaría.

Decir que “No” a los niños es muchas veces un gesto de inconmensurable amor. ¿Qué es sino alimentarles una ilusión de “tener superpoderes” a nuestros chicos, este permitirles el acceso ilimitado a juegos, páginas y aplicaciones?

Es difícil filtrar lo que ven, y donde se meten. Si, es verdad, resulta complejo pero no imposible. Lo que requiere es ATENCIÓN y CUIDADO de nuestra parte.

Pero ¿qué nos pasa a los adultos, cuando preferimos dejar al niño o niña al cuidado de la “niñera cibernética”? (lo más parecido al personaje de dibujos animados de “Robotina” que en los Supersónicos nos resultaba tan simpática) ¿Será que nosotros también estamos hipotecando los momentos personales, de compartir espacios de juego y  actividades con nuestros niños, dejándolos en manos de máquinas impersonales que les resultan más atractivas y peligrosamente más empáticas que nuestras respuestas automatizadas?

Reitero lo que dije en un comienzo: no es posible resistirse al uso de la tecnología, pero al igual que con los trenes en su momento, la imprenta, y las maquinas en general, considero que está en el uso que nosotros les demos el verdadero calificativo que merecerá la tecnología en el desarrollo de nuestra vida.

Soy de la idea, quizás un tanto anticuada, que decir que “no” a los chicos es una maravillosa manera de quererlos, y de enseñarles que en la vida no todo es “on /off” sino todo lo contrario.

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Qué es el MindfulnessActualmente se ha puesto de moda hablar de Mindfulness, pero como sucede con todo lo que marca tendencia, se logra en muchas ocasiones vaciarlo de contenido.

¿Qué es Mindfulness?

En una primera aproximación al concepto podemos decir que es la concentración de la atención y la conciencia, basada en el concepto de conciencia plena, propio de la meditación budista. Se ha popularizado en Occidente por parte de Jon Kabat-Zinn.

Consiste en una serie de prácticas y ejercicios que procuran mejorar nuestros niveles de atención; entrenarnos en el “aquí y ahora”. La traducción literal, del inglés es: atención plena.

Hay autores que afirman que Mindfulness no es nada sin una filosofía de vida atrás. Es decir, ellos consideran que debe haber una coherencia entre lo que se practica como un ejercicio concreto para mejorar la atención y el estilo de vida que uno decide llevar. Habrá autores que por el contrario se centran solo en dichas practicas como herramientas para lograr mejores y mayores niveles de concentración desde lo cognitivo.

Lo cierto es que los entrenamientos en Mindfulness si bien son algo “nuevo” en Occidente responden a prácticas milenarias de Oriente, a las que nuestra cultura occidental, a fuerza de altísimas tasas de estrés y enfermedades relacionadas con él, ha comenzado a despertar.

Estar en el aquí y ahora, algo tan sencillo de decir pero tan difícil de lograr.

¿Y porque resulta extremadamente difícil estar donde estamos y pensar exclusivamente, con calidad de atención, en lo que tenemos entre manos? En principio porque no sabemos administrar bien los estímulos, múltiples y agobiantes, que recibimos a diario. Otra seria la historia de nuestra “atención” si no estuviéramos siendo sistemáticamente distraídos , en su mayoría desde distractores tecnológicos.

Ya lo dice Sergio Sinay en uno de sus libros que más me gustan y  recomiendo leer: “Conectados al vacío” :”(…)Una cosa es estar conectados y otra cosa bien distinta es estar comunicados…”

Y es que tiene que ver con los niveles de atención que demandan estas tecnologías, que implican estar “como absorbidos” por sus pantallas, llegando al extremo de que sea mas importante “conectarse” con el que esta “en línea”–presente solo virtualmente– que entablar una conversación reflexiva con quien tengo al lado, o se encuentra atrás mío en la fila del banco.

Nuestras habilidades sociales verdaderamente se encuentran en jaque a partir de esta “mala calidad de nuestra atención”. Contestamos en automático, sin saber lo que se nos ha preguntado, generando enormes problemas a partir de una comunicación deficitaria.

Robin Sharma, un coach norteamericano al que admiro, ya lo dice en sus entrenamientos: “Las crisis de hoy son crisis de interrupciones, quienes mejor manejen las interrupciones serán los que lleguen más lejos y logren mayores niveles de felicidad”

Para poder administrar bien las interrupciones resulta clave detectarlas, y allí es donde los ejercicios de Mindfulness adquieren verdadero relieve. Sera cuestión de empezar “a estar donde estamos” y a vivir atentamente en el presente, para no terminar nuestro recorrido lamentando lo distraídos que estuvimos mientras lo transitábamos.

Artículo publicado en la Revista Ayres de San Luis. Edición Junio 2017.

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Este es el título de un libro que leí hace unos años, de Fernando Savater  y que releo de vez en cuando, sobre todo en esos momentos en los que debo tomar decisiones complejas.

El valor de elegir, de poder y saber elegir consiste en un verdadero desafío.

“El ser humano elige su destino, y su destino es elegir”, dice una frase muy valiosa.

Y es verdad.

Somos seres libres, que a cada paso debemos hacer uso de esa libertad, tomando decisiones que implican consecuencias….todo el tiempo.

Uno puede decidir no elegir, pero esa claramente también es una decisión que producirá sus consecuencias.

Una vez que elegimos, lo que no podemos hacer es corrernos de las consecuencias de nuestros actos (ya sea que se trate de acciones u omisiones)

Por eso es muy importante elevar el nivel de auto-conomiento para saber en qué situaciones nos cuesta más decidir, y por qué.

A la vez, entrenar en Inteligencia emocional implicara definir que cosas, situaciones o personas me suelen ayudar a tomar las mejores decisiones; y cuales me complican.

Porque así como es una verdad indiscutible que debemos elegir, queramos o no, también lo es que somos seres gregarios, que muchas veces necesitamos del consejo amigo, de la palabra confidente, para ayudarnos a tomar esas decisiones; que luego deberemos sostener en el tiempo.

Suele ser difícil elegir…pero es muy liberador hacerlo entre opciones clarificadas, precisas.

La confusión que suele cegarnos viene en la gran mayoría de los casos, de no tener en claro las variables, las verdaderas alternativas entre las cuales tenemos que elegir.

En ocasiones creemos tener muchas opciones, pero puede suceder que en la realidad solo tengamos dos, con suerte.

En otras ocasiones vemos tantos caminos como posibles que solemos atascarnos a la hora de elegir.

Pero elegir es parte de nuestro desarrollo como personas, como seres pensantes que sienten…

Y es por eso que entrenamos en habilidades personales, para ayudar a elegir con niveles de conciencia más claros y asertivos, lo cual se logra no de la noche a la mañana, sino con un entrenamiento mantenido en autoconocimiento, y adquiriendo cada vez más herramientas que nos permitan desentrañar las opciones, y definir los caminos que queremos recorrer y aquellos que no.

La libertad consiste en elegir entre diferentes opciones…

¿Cuán libre eres a la hora de tomar decisiones?

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Rivadavia 220
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Somos una empresa que cree que las personas son lo mas valioso y por eso trabajamos intensamente en entrenarlas para dar su mejor versión.